El Blog de Susana Pataro

Informacion y Reflexiones

Hasta siempre Pancho (1958?-2011)

 Pancho llego al Jardin Zoológico de Buenos Aires en 1973 , cuando tenia unos 15 años, siendo ya un chimpancé adulto. Sus orígenes son oscuros. Dicen que pudo haber sido recogido de un circo o que,  tal vez, fue traído desde algún lugar del África Central .

A pesar que los chimpancés son seres extremadamente sociales como los hombres , con quienes comparten mas del 98% de su ADN, Pancho paso gran parte de su vida en una minúscula celda con barras de hierro y un piso de cemento húmedo, desde la que, según relatos de antiguos visitantes, miraba aburrido a la gente que se detenía a contemplarlo.

 Numerosos eran los paseantes que, al ver ese ser peludo tan parecido a un humano, se burlaban de el, hacían comentarios banales y  le arrojaban objetos o hasta cigarrillos encendidos alentándolo a que fumara.

Como se ha observado en los chimpances que permanecen encerrados , al cabo de un tiempo suelen evidenciar algunos comportamientos agresivos hacia la gente: escupir, arrojar piedras o excrementos…No era de extrañar que,  de tanto en tanto,  Pancho tomara una revancha y desde el rincón en el que solía acurrucarse saltara hacia el borde de la reja y escupiese sobre los atónitos visitantes.

 El recinto de Pancho estaba conectado con otro donde vivian dos chimpancés  mas jovenes . Un día cometió la imprudencia de acercarse demasiado y los chimpancés lo atacaron hiriéndolo severamente como consecuencia  de lo cual resulto seccionado un tendón en su  brazo derecho  y la visión del ojo del mismo lado quedo comprometida seriamente para siempre.

Pancho permaneció  confinado en ese recinto durante 24 años más hasta que un dia fue trasladado a otro más nuevo donde solo vivió 12 meses. Finalmente ,  fue instalado en otro espacio que contaba con piso calefaccionado y vidrio en lugar de rejas.

Siguiendo las modalidades de los zoos en aquellos años,  que habían aprendido algo mas sobre la sicología de los animales en cautiverio y, en particular de los chimpancés, desde 1999 comenzo a beneficiarse de un Programa de actividades de enriquecimiento para estimular su complejo cerebro, como el de todos los primates, y entretenerlo jugando con cajitas, papeles de diario, pelotitas de plástico a la vez que recibia el afecto de sus cuidadores que habían desarrollado hacia el una especial empatía.

Sin embargo,  la infinita expresión de tristeza de su rostro no lo abandonaba. Su soledad,  que parecía irremediable, su visión disminuida y su brazo discapacitado contribuían a esa imagen patética que, sin embargo,  no amilanaba a algunos visitantes que se fotografiaban despreocupadamente con el rostro melancólico de Pancho contra el vidrio como telón de fondo.

Aunque de muy niña solía visitar el zoológico de Buenos Aires, confieso que el paseo dejaba en mi corazón un sentimiento de tristeza cuyo origen no era  entonces capaz de desentrañar. Lo único que parecía entusiasmarme  eran las galletitas con forma de animalitos, que comprábamos en un kiosco del zoo y con las que supuestamente debía alimentar a los animales pero que yo terminaba engulléndome. En 1973 – es decir cuando Pancho desembarca en el zoo porteño – hacia mucho tiempo que había dejado de frecuentar el lugar y por eso nuestras vidas no se cruzarían hasta una mañana otoñal del año 2009.

El motivo de mi visita habia sido,  precisamente,  encontrar a Pancho para interiorizarme de su situación que había suscitado la preocupación de Stan Kurylowicz  y Zofia, dos turistas canadienses que, conmovidos por su aspecto habían iniciado una cadena para alertar  la opinión mundial sobre las condiciones adversas y el abandono en que vivía.

Para entonces Pancho, con sus 50 años, era el habitante más antiguo del zoológico de Buenos Aires.  Valga recordar que los chimpancés en estado salvaje raramente llegan a ser tan longevos pero para aquellos que son mantenidos en cautiverio – como sucede con los otros grandes simios – ello se ha tornado habitual. Y no es raro que comiencen entonces a experimentar una cantidad de calamidades que suelen aparecer con la edad: reumatismo, cataratas, a las que se agregan – como en el caso de Pancho – disturbios psicológicos y depresiones, mas o menos severas, producto de una vida de encierro artificial. Como sucedería con cualquiera persona normal que se viera forzada a  transcurrir 50 años de su existencia en una celda de 4 x 4. Algo parecido a una cadena perpetua, pero sin ningun crimen que purgar, lo que es aun peor.

La señal de alarma de Stan y Zofie había llegado al Instituto Jane Goodall que  de inmediato habia puesto  a disposición la enorme experiencia adquirida en el estudio del comportamiento de los chimpancés a través de su Programa Chimpanzoo. Mi misión de buena voluntad consistió en poner en contacto los técnicos de Chimpanzoo y del zoo de Buenos Aires para una experiencia que poco tiempo despues se traduciria en un vuelco en la vida emocional del solitario y taciturno Pancho: la introducción con Gombe, un macho juvenil de 9 años que vivía en el zoo con otro grupo de chimpancés dentro del cual tenia dificultades.

Cuando seis meses después volví al zoo de Buenos Aires para participar del almuerzo ofrecido a la Dra. Jane Goodall que visitaba la Argentina por primera vez, fuimos a visitar los  chimpancés. El Pancho que encontramos entonces no tenia nada que ver con el ser indiferente y letárgico que había conocido. Saltos y volteretas de entusiasmo al encontrarse frente a Gombe, su nuevo compañero, con quien pasaría el resto de su vida, la que se apago por causas naturales  hace pocos dias .

Según el relato de sus amigos y cuidadores, los últimos quince meses de Pancho fueron los más vitales y animados de su existencia, en los que lo vieron jugar, saltar como nunca, reír y gritar divertido gracias a la compania de Gombe, el unico amigo que tendria en su vida .

La historia de Pancho, con variantes,  se repite al infinito. Valgan los ejemplos de Gregoire y la Vieille, los dos iconos de Tchimpounga, o de Nenette, en el Jardín des Plantes en Paris.

Gregoire

La “Vieille” – matriarca de Tchimpounga

Los zoológicos constituyen  un tema sensible   que plantean interrogantes que hacen a nuestra posicion en el planeta  y a nuestra forma de relacionarnos con los demas seres vivientes. Para bien o para mal Pancho paso la mayor parte de su vida en Buenos Aires  y fue una criatura emblematica del zoologico de nuestra ciudad . Su historia deberia darnos el impulso para salir de nuestra pereza espiritual y reflexionar sobre estas cuestiones que sistematicamente eludimos por considerarlas secundarias porque ,  en realidad,  nos incomodan .

 Querido Pancho, perdón  por haberte arrancado de tu habitat y de tu familia, por robarte tu infancia y tu juventud, por confinarte en la mayor soledad, por haberte negado el derecho a tener descendencia y a existir libremente . Perdón por nuestro egoismo.

Que descanses en paz.

13 comentarios el “Hasta siempre Pancho (1958?-2011)

  1. benhard
    enero 17, 2011

    es para llorar a gritos, sobretodo porque a pesar de la buena voluntad de un puñado de gente vemos que el progreso real es lento, demasiado lento. La mayoría rehusa el compromiso …mientras sigamos comiéndonoslos,yendo a los toros, festejando fiestas tradicionales despeñando cabras y burros va a resultar difícil cumplir al mismo tiempo una efectiva acción de salvataje.Hago lo que puedo y puedo poco…como dicen en españa me da vergüenza ajena, pero eso no es suficiente …

  2. Gabriel Garcia
    enero 17, 2011

    Estimada Susana
    Conmovedora y apasionante historia que debe ser leida por muchos “humanos” Una historia silenciosa y desconocida de la que nos enteramos por tu nota que tiene la vehemencia descriptiva necesaria para mostrar una vida unica como la de Pancho.
    Gracias por compartir.
    Gabriel

  3. Trejo, Aylen Denise
    enero 17, 2011

    No me hace falta haberlo conocido para que la noticia me desgarrara el corazón de todas formas!. Es tremendo saber, como Susana lo expresa, que haya tenido que vivir toda su vida encerradado pagando por un crimen que jamás cometió.
    No puedo evitar no llorar, la noticia es muy dura, desearia que al menos sus ultimos años los hubiese vivido en libertad y me deja un consuela saber que Gombe le aportó felicidad, vitalidad, alegría, compañía, una mirada y hasta un acicalamiento en sus últimos días. Es además un consuelo el saber que hubo gente que se desvivió por lograr que la vida de Pancho fuera lo mas amena posible, gracias a ellos!

    PANCHO gracias por las enseñanzas que nos dejaste a los humanos y mi mas sincero perdon por ser tan humanos.

    Gracias Susana por compartir la historía de Pancho con personas de todo el mundo y espero, desde mi humilde lugar, poder aportar mi granito de arena ayudando a chimpances que poseen una historía similar.

  4. Cecilia
    enero 17, 2011

    Gracias Susana por dedicarle estas palabras a Pancho.
    Lamentablemente, los zoologicos son, como bien decis, un tema sensible. Muchos deberian pedirle perdon a Pancho. Lo bueno es que ahora, el regresa a su selva añorada.

  5. Ramón Indart
    enero 19, 2011

    Estimada Susana,

    Trabajo en Perfil.com (web de Editorial PERFIL). Además de eso tengo un blog. Leí en el boletín oficial tu nueva designación como Embajadora de Burkina Faso. Quería hacerte una entrevista para mi página personal si no es molestia. POr favor, te dejo mi mail si podés escribirme y te mando las preguntas por mail.
    Besos!
    Ramón Indart

  6. Soulens
    enero 20, 2011

    Gracias Susana por compartir esta historia con nosoros, es una historia del terror, una tristeza horrible, ojala que la historia de Pancho sirva para que no se repita mas.

  7. Manuel
    febrero 27, 2011

    Hola soy Manuel, tengo 7 años y desde bebe mi paseo favorito es ir al Zoo, lugar donde aprendi mucho acerca de animales; hasta que un dia conoci a PAncho, el estaba tal cual lo cuentan en esta nota, era un ser muy triste, nadie miraba su jaula, a todos los visitantes los entretenian los chimpances de la jaula de al lado; yo me pare cerca del vidrio de su jaula y el se me acerco apoyando su cabeza cerquita de la mia, yo le puse la mano sobre el vidrio y el apoyo la suya del otro lado, mi mama que miraba toda la situacion no podia salir de su asombro, tengo fotos de ese momento. A partir de ese dia, fui varias veces a visitarlo, hasta hace unos dias que lo busque y no lo pude ver. Un cuidador de lo mas frio cuando le pregunte por el me contesto Ah! Pancho murio hace un par de meses!, con una frialdad despiadada. Ante semejante noticia llore desconsoladamente, si bien mi mama me habia contado que ya era viejito, mi tristeza fue enorme.Igual algo me consuela, saber que lo conoci y que nunca me voy a ovidar de el.
    Gracias Pancho por ese contacto que tuvimos y que solo vos y yo entendimos.
    Estas en mi corazon
    Manuel MAtesanz

    • lili ana
      marzo 14, 2015

      Manuel que sensibilidad hermosa!, ojala no la pierdas nunca esa sentimiento, en un mundo insensible como el de hoy hace falta corazones como el tuyo! a mi me pasó lo mismo, me detuve a mirar a Pancho, lo quería abrazar pero obviamente no se podía, no podía entender xq estaba ahí, 50 años x favor! es inhumano, nadie reaccionó! xq? no olvidaré nunca la mirada de Pancho!

  8. Alicia Borisonik
    agosto 26, 2011

    Susana, vivo en Canada y mi hermana me mando tu articulo de Pancho y me llego a lo mas hondo del corazon. Justamente acabo de leer un libro que se publico aca en Canada que se llama Sacred Fauna Sanctuary, es un periodista que vivio varios meses en un santuario que hay aca en Quebec para chimpances que fueron usados de formas horribles en laboratorios y en este nuevo lugar tienen la oportunidad de pasar los ultimos anios de su vida en paz.
    Te felicito por tu blog.
    Alicia
    borisoni@magma.ca

  9. BEATRIZ GRAF
    noviembre 10, 2012

    POBRE PANCHO.
    TAMBIEN LO VI Y HABIA EN EL CUBICULO UNA LEYENDA QUE REZABA AQUI VIVE PANCHO HACE 40 AÑOS.
    NUNCA MAS FUI AL ZOOLOGICO DE BS.AS, NI A NINGUN OTRO.
    LOS ANIMALES NO DEBEN ESTAR NUNCA EN CAUTIVERIO.
    HEMOS SECUESTRADO ANIMALES DURANTE SIGLOS.
    Y ESTO NO CAMBIA
    GRACIAS POR OCUPARTE DE ESTE TEMA CON TANTA PASION

    • lili ana
      marzo 14, 2015

      me paso lo mismo, y no puedo olvidar a Pancho su mirada triste…

  10. Pingback: Estropicio | El Blog de Susana Pataro

  11. Juli
    marzo 29, 2014

    😥

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Esta entrada fue publicada el enero 17, 2011 por en Africa, Argentina, Biodiversidad, Buenos Aires, Chimpances, Ciencia, Conservacion, Sociedad y Cultura.