El Blog de Susana Pataro

Informacion y Reflexiones

El pais de las mil colinas

Confieso que llegué a Rosamond Halsey Carr a través de Dian Fossey. En su autobiografía, en los  escritos sobre  Fossey, en las entrevistas hechas después de su muerte con aquellos que la habían conocido, aparecía una y otra vez la figura de esta mujer de cabellos blancos prolijamente peinados y discreta elegancia que parecía salida de un salón neoyorquino. Como que en verdad se inicio como diseñadora de modas en la década del 30. En el film “Gorilas en la niebla”,  el personaje de Ros había sido encarnado por la actriz Julie Harris. La autobiografía  de Ros Carr, publicada originalmente  en 1999 en ingles,  “Land of a thousand hills. My life in Rwanda” (Viking, New York), solo llego a mi recientemente en su versión francesa (Editions Payot &Rivages, Paris, 2004).

El titulo evoca el nombre con que poéticamente se conoce a Ruanda pero también es una metáfora de la vida de su autora, con altos y bajos que se suceden hasta que la vista se pierde. Fue una historia de amor lo que condujo Rosamond al África. El libro , en cambio, relata “la historia de amor de una mujer con un país”

En una decisión que para amigos y familiares rayaba con la locura, en 1949 Ros y su marido , el explorador y cazador británico Kenneth Carr , sensiblemente mayor que ella, se embarcaron a bordo del SS African Glen, de la Farrell Line, en dirección al puerto de Matadi entonces Congo Belga (hoy Republica Democrática del Congo ) de donde prosiguieron primero por el rio Congo hasta Stanleyville ( actualmente Kisangani que constituye el punto más alejado al que se puede llegar por vía fluvial desde la capital congolesa) y de allí por tierra  hasta la frontera de Ruanda-Urundi (hoy dos estados diferentes : Ruanda y Burundi).

Con un visión lucida y un lenguaje cautivante y sencillo revive  los acontecimientos que vivió el África Central en los últimos sesenta años: la vida regalada de los colonos de diverso origen (aristócratas, exploradores, aventureros) , el proceso que condujo a la independencia del Congo y  Ruanda – los dos países donde transcurrió la mayor parte de su vida – la caída del sistema colonial, el nacimiento de los nuevos estados y una de las mayores tragedias humanitarias del siglo XX: el genocidio ruandés de 1994 .

Tras el previsible naufragio de su matrimonio en 1955, decidió que quería permanecer en África y se instalo por las suyas en una propiedad ubicada en la localidad de Mugongo, al pie del macizo de los Virunga, que luego se convertiría en su propiedad. Transito por variadas vicisitudes sentimentales y financieras; durante un tiempo vendió piretro desecado, cultivó flores que vendía a los hoteles y embajadas de Kigali y Goma, administró el “Palm Beach hotel” hasta que en abril de 1994,  tras el atentado que costó la vida al Presidente ruandés  Juvenal Habyarimana, que desencadeno el genocidio ruandés,  muy a su pesar debió ser evacuada por el ejército belga y retornar a los Estados Unidos. Esta repatriación forzada no duraría más que cuatro meses ya que, a pesar de sus bien vividos 82 años, viendo lo que sucedía en su patria de adopción sintió que debía hacer algo por lo niños que habían sufrido los embates del conflicto y habían perdido sus hogares.

Cuando desembarco en su plantación de Mugongo, en lo que había sido durante 50 años su hogar , encontró que quedaban pocas cosas en pie salvo, tal vez, los cimientos, papeles viejos esparcidos y milagrosamente sus animales domesticos famélicos y desfallecientes . Así y todo decidió recomenzar desde fojas cero y sintió que ese debía ser el lugar para albergar el orfanato de Imbabazi que termino siendo el hogar de más de un centenar de niños tutsis, hutus y batwas. En un país profundamente desestabilizado y  sacudido por las secuelas del genocidio el orfanato tuvo que cambiar de localización un par de veces hasta que finalmente en el 2005 volvió a Mugongo. Fue allí donde en setiembre de 2006 Rosamond Carr se extinguió.

http://www.youtube.com/watch?v=7vuzYIsr6a4

Mientras se encontraba al frente del “Palm Beach Hotel”, cerca de la localidad de Gisenyi a orillas del Lago Kivu,  tuvo lugar su encuentro con Dian Fossey quien desembarco un día de 1967 completamente desgreñada y calzada con unas zapatillas sucias. Según pudo saber después Carr,  hacia apenas 48 hs que acababa de escapar de sus captores congoleses y se había trasladado a Ruanda para continuar con las investigaciones sobre los gorilas. Carr dedicará dos capítulos a relatar anécdotas intimas de Fossey – con quien llego a compartir una gran amistad – que son reveladoras de una personalidad “compleja y enigmática”. La noche que pasó en el hotel portando a Kim – su pequeña mascota –las visitas a los gorilas, la relación con Bob Campbell, los últimos años de tensa relación con las autoridades ruandesas hasta su asesinato y el relato de los detalles del funeral constituyen testimonios de un valor excepcional.

http://www.youtube.com/watch?v=QKeXMVje4rk

Al igual que su amiga Fossey, cuyos restos descansan en el pequeño cementerio de gorilas que ella había creado cerca del antiguo centro de Karisoke, Ros Carr descansa para siempre en lo que fue su plantación de flores de Mugongo, junto a los seres y lugares que tanto amo.

Rosamond Halsey Carr (New Jersey, EEUU, 1912-Gisenyi, Ruanda, 2006) 

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Esta entrada fue publicada el diciembre 29, 2011 por en Africa, Gorilas, Libros, Mujer, Republica Democratica del Congo, Ruanda, Sociedad y Cultura.