El Blog de Susana Pataro

Informacion y Reflexiones

Bloody ivory

A mediados de febrero los medios del mundo entero comenzaron a difundir  los testimonios publicados por un cotidiano camerunés, « Cameroun Tribune », procedentes de la región norte del país centroafricano relativos a una masacre seriada de alrededor de 300 elefantes registrada desde el comienzo de la estación seca en la reserva natural de Bouba N’Djida.

Los mismos despachos informaban que la autoría debía rastrearse en el accionar de una red de cazadores ilegales de origen sudanés que operan con la complicidad de pobladores locales y que legaron a dar muerte a seis militares de Chad que habían intentado detenerlos. Según relatos de testigos se trataría de unos cincuenta individuos bien pertrechados que integran una red mas amplia de traficantes de marfil con destino a los países asiáticos. Esos mismos grupos son los que han eliminado casi totalmente los elefantes de la vecina Republica de Chad.

Las imágenes de la masacre muestran que a los animales se les arrancaron solo los colmillos abandonándose el resto para consumo de los pobladores locales , hecho que coincide con la venta de grandes trozos de carne de elefante observada en las últimas semanas en los bordes de las rutas departamentales del área en cuestión El asentimiento tácito de los pobladores , interpretan las autoridades de la región Norte, obedece a los perjuicios que regularmente les causan los elefantes al saquear sus cultivos sin que las autoridades hayan aportado soluciones, que existen, por carecer de recursos.

Despachos fechados a mediados de marzo son aun más sombríos. Dan cuenta de la ejecución de mas de 500 elefantes , apreciación bastante alejada de los 150 que habían admitido fuentes gubernamentales al comienzo de la tragedia. Las cifras más recientes relativas a la población de elefantes del Parque camerunes, con base en un censo de 1991, indicaban una población de 660 individuos con lo que los episodios registrados en las últimas semanas colocan la especie a las puertas de la extinción. Los testimonios de la primera ONG que pudo ingresar al parque permitieron constatar que se habían cazado no solo machos, sino también hembras y elefantes bebes en lo que se considera una masacre sin precedentes.

Según datos de TRAFFIC,  2011 fue el peor año de las últimas décadas para los elefantes ya que se registraron más de 23 toneladas de marfil incautado, una cifra que indica la ejecución probable de 2.500 elefantes o tal vez más.  Esta carnicería desenfrenada parece dar la razón  al grito de alarma de expertos como Samuel Wasser, Director del Centro de Biología de la Conservación de la Universidad de Washington, que pronostican para el 2020 la extinción   del elefante africano.

LOS ARQUITECTOS MÁS ANTIGUOS DEL MUNDO 

El elefante africano (Loxodonta africana, elefante de la sabana,  y Loxodonta cyclotis, elefante de la selva) junto con su pariente, el elefante asiático (Elephas maximus) son los últimos remanentes de una saga evolutiva de 60 millones de años iniciada con la aparición del orden de los Proboscidia que die origen a 10 familias, 45 géneros y 185 especies y subespecies de una gran diversidad de formas. Los elefantes que conocemos actualmente  representan una minúscula fracción de lo que fueron alguna vez ; se los encuentra diseminados en pequeños bolsones en varios lugares de Asia y África.

En África los elefantes son llamados “arquitectos de la sabana” porque han impedido que el bosque se extienda sobre la sabana manteniéndola despejada para el pastoreo. También se los conoce como “los plantadores de arboles” de las selvas de África Central ya que ellos ingieren y dispersan semillas de importantes especies de árboles. Estudios científicos han registrado 96 especies en los excrementos de los elefantes que han sido  dispersadas a mas de 10 km de su lugar de origen.

El elefante africano, que hasta hace 1.000 años poblaba la totalidad del continente desde el Mediterráneo hasta el extremo sur en un numero calculado entre 6 y 10 millones de individuos , se ha reducido a unos 600.000  dispersos en bolsones en distintas partes del África subsahariana.

El numero de elefantes asiáticos salvajes, por su parte, calculado en unos 50.000 individuo, continua declinando de manera persistente.  La causa fundamental suele atribuirse a la expansión humana y la agricultura aunque el motivo determinante ha sido – y es – el tráfico de marfil que conoció diferentes periodos y modalidades. http://youtu.be/8bG103hHkUU

DE LA VENUS DE BRASSEMPOUY A LOS CHOPSTICKS

Normalmente se utiliza la palabra “marfil” para hacer referencia,  sobre todo, a los colmillos de los elefantes pero debe aclararse que la utilización del término utilizado corrientemente “colmillos de elefante” no es acertada, ya que en realidad se trata de una modificación de los incisivos de estos animales y no de sus colmillosNo solo se encuentra marfil en los elefantes sino también en el hipopótamo, la morsa, el narval, el rinoceronte, y en los mamuts, una especie desaparecida de la tierra hace aproximadamente 10.000 años. Ya el Homo sapiens en Europa utilizaba las defensas de los mamuts para fabricar estatuillas de la fertilidad y puntas de flecha. Cuando el mamut se extinguió las civilizaciones que se desarrollaban en China, India, Medio Oriente, Egipto, Europa y África comenzaron a usar el marfil de elefante para realizar obras de arte, objetos utilitarios y decorativos. El Rey Zhou de la dinastía Shang fue el primero en hacer fabricar “chopsticks” de marfil en el siglo XI AC, articulo que después se difundió por otros países asiáticos.

Venus de Brassempouy  

La utilización del marfil se desarrollo en interdependencia con la esclavitud ya que las defensas de los elefantes masacrados en el interior del África debían ser transportadas a la costa para lo que se utilizaba seres humanos.

Con el advenimiento de la industrialización el uso del marfil se acentuó destinándoselo para la fabricación de teclas de piano, bolas de billar, botones, dados , peines y otra clase de objetos porque se consideraba que como material era esencial por sus propiedades únicas. Se calcula que durante la colonización del África se enviaron a Europa entre 800 y 1000 toneladas de marfil.

Las dos guerras mundiales (1914/1918 6 1934/1944) con la subsiguiente penuria económica frenaron durante unos años su consumo hasta que la prosperidad económica de los ’70 trajo aparejada  un renacer en el consumo de objetos de lujo. El Japón, por su parte, superadas las restricciones comerciales que le habían sido impuestas después de la Segunda Guerra Mundial, comienza a comprar marfil en bruto para la fabricación de hankos, sellos cilindros utilizados para firmar que originalmente se hacían en madera con la punta tallada en marfil pero que luego se harán integralmente en marfil y se producirán masivamente.

En la década del ’80 Japón consumía alrededor del 40% del comercio de marfil en tanto que el otro 40% iba a Europa y América del Norte con Hong-Kong como mayor centro de distribución.  Al Japón en la actualidad se suma China, omnipresente en el continente africano, donde desarrolla grandes emprendimientos públicos que traen aparejados la presencia masiva de nacionales chinos con sus particulares hábitos de consumo entre los cuales el uso de objetos de marfil como símbolo de status.

Un informe del Parque Nacional Amboseli, en Kenya, es ilustrativo de este fenómeno. Durante 30 años no se habían registrados casos de caza furtiva de elefantes hasta que hace un par de años una compañía china ganó un contrato para construir una carretera cercana. Desde entonces Amboseli sufrió la eliminación de cuatro de sus mejores ejemplares.

Un cambio significativo en la caza de los elefantes se produce en los tiempos modernos con la introducción de armas de guerra como es el rifle Kalashnikov, o AK-47, concebido para matar humanos de 70-80 kg. Dado que los elefantes pueden llegar a pesar 5.000 kg., o aun mas en el caso de los machos,  se necesitan muchas balas hasta rendir al animal tras lo cual se arranca lo único que interesa a los traficantes: las defensas de marfil, dejándolo sumido en un sufrimiento atroz hasta que muere. Normalmente los pequeños de la manada quedan  desvalidos y durante días continúan deambulando desorientados hasta que mueren por hambre o sed. En casos como el de Camerún y otros países de África Central los cazadores ilegales obtienen, a cambio del marfil, armas de guerra de allí que se hable de “marfil de sangre” – “bloody ivory”- como se habla de “diamantes de sangre”. Una característica de la piel del elefante, que torna aun mas cruel su caza,  es que nunca cicatriza por lo que los elefantes heridos yacen durante días padeciendo infecciones y profiriendo lamentos desgarradores como los de un ser humano.

Kelvin Alie, Responsable del Programa sobre Comercio de Especies Salvajes de IFAW, resume la situación en estos términos: “El tráfico de marfil es una actividad lucrativa y con pocos riesgos para la criminalidad internacional implicada también en el tráfico de armas y de drogas…Cada pedazo de marfil proviene de un elefante muerto. Un elefante masacrado por su marfil tiene todas las probabilidades de haber sido acribillado por decenas de balas de AK-47 o de haber sufrido una larga y dolorosa agonía antes de morir envenenado o victima de trampas artesanales unas mas bárbaras que las otras”

CITES (Washington, 1963)

La década del ‘60 coincidió con una sensibilidad creciente hacia la preservación de las especies, hasta entonces totalmente desprotegidas,  y ello se verá reflejado en la adopción de diversos instrumentos internacionales. Es el caso de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres”, conocida también como la Convención de Washington, porque se adoptó en esa ciudad en 1963,  o simplemente CITES por sus siglas en inglés.

El objetivo de este tratado multilateral – entrado en vigor el 1/7/1975 y a la fecha ratificado por 175 estados – es garantizar que el comercio internacional de animales y plantas silvestres no amenace la supervivencia de las especies en la naturaleza. Para su funcionamiento cuenta con dos órganos previstos en el tratado: a) la Conferencia de las Partes (COP) que con la participación de todos los Estados Parte en el Convenio se reúne cada dos o tres años en sesión ordinaria (y en sesión extraordinaria a solicitud de al menos un tercio de las Partes) y b) la Secretaria del Convenio, con sede en Ginebra, que actúa como agente de enlace para los intercambios de información entre los Estados y otras organizaciones. La próxima CoP (Cop 16) se celebrara  en marzo de  2013 en Tailandia.

Como sucede con otros tratados multilaterales CITES no reemplaza las leyes propias de cada país sino que brinda líneas directivas que deben ser implementadas por las Partes a través de su legislación interna.

CITES actúa a través de un sistema de autorización para permitir el comercio internacional de determinados especímenes de especies de fauna y flora silvestres. Las especies cubiertas por CITES están incluidas en listas contenidas en tres Apéndices; su inclusión en uno o en otro depende del grado de protección que requiere la especie. La CoP en ocasión de su reunión es la que decide  la inclusión o retiro de una especie de uno de los Apéndices. El Apéndice I asegura el máximo nivel de protección y es acordado a especies amenazadas con extinción mediante la prohibición de su comercio. Las especies incluidas en los Apéndices II y III no están necesariamente amenazadas de extinción pero su comercio internacional requiere de controles para asegurar su supervivencia.

Los elefantes han estado en la agenda de CITES desde la década de los 80 en que la caza intensiva había llevado prácticamente a su extinción – de 1.300.000 individuos en 1980 en 37 estados habían caído a 625.000 en 1989 –  en partes del continente africano lo que condujo a su inclusión dentro del Apéndice I en la CoP7 (1989) y a la prohibición mundial del comercio internacional del marfil con efecto a enero de 1990.

En el histórico debate que condujo a la prohibición mundial de la venta de marfil un grupo de países de África austral se mostro favorable, sin embargo, a mantenerlo. Se trataba de Sudáfrica, Zimbabue, Bostwana, Namibia y Suazilandia. El argumento utilizado era que sus poblaciones de elefantes estaban estabilizadas y bien manejadas y requerían los fondos del comercio del marfil para dedicarlos a la conservación. En el 1997, algunas poblaciones de elefantes africanos de Botsuana, Zimbawe y Namibia fueron trasladados al apéndice II, con condiciones específicas. Estos países fueron autorizados a vender marfil una sola vez, de forma condicionada en 1999. En el 2002 Boswana, Zimbabwe, Sudafrica y Namibia solicitaron autorización para vender los restos de marfil en stock y la colocación de cuotas futuras. Esta petición fue aprobada con ciertas condiciones junto con procedimientos para beneficiar a los elefantes africanos. En 2004 se declaro que no se habían aceptado las condiciones para la venta de marfil en stock y que se prohibirían las ventas hasta nuevo aviso.

Es del parecer de muchos que las autorizaciones propiciadas a estos países, aunque basada en argumentos que podían parecer razonables, desato una ola masiva de demanda de marfil que las autoridades asiáticas, particularmente chinas, no han estado en condiciones de controlar. Los sucesos de los últimos tiempos, entre los que se encuentra la masacre sin precedentes registrada en Camerún, parece dar la razón a quienes han mantenido una posición más estricta. Investigaciones llevadas a cabo por una pequeña organización no gubernamental sin fondos, EIA, pusieron en evidencia que en los últimos 12 años el gobierno chino había perdido los rastros de 121 toneladas de marfil de los stocks oficialmente recibidos en el país, lo que equivale a las defensas de 11.000 elefantes.

¿Que hacer?

Education  y  sensibilización. Es un camino que requiere tiempo y algunos recursos pero en el largo término parece uno de los más sólidos. Según algunas investigaciones se detecto que muchas personas en la China pensaban que los objetos de marfil se hacían con las defensas de los elefantes cuando estas habían caído naturalmente del animal y sin mediar una matanza indiscriminada. Por ello se considera que el gran público debe ser sensibilizado a través de campanas específicamente diseñadas para estimular la sensibilidad a los aspectos éticos vinculados con la matanza de seres inteligentes, sociables, comunicativos y consiente de sí mismos como son los elefantes – al igual que los cetáceos y los grandes simios – con el solo fin de satisfacer un consumo de tipo suntuario.

Estimular la utilización de los sucedáneos artificiales del marfil como los materiales plásticos.

La China y los países asiáticos deberían mostrar una voluntad decidida de modificar pautas de consumo y combatir seriamente y con todos los medios a su alcance las mafias organizadas.

Algunos propician la comercialización legal del marfil de mamut, antepasado del elefante cuyas defensas sirvió para tallar las estatuillas del paleolítico que han llegado hasta nuestros días y que después de haber permanecido enterrados en el hielo siberiano por periodos  de 8 a 12.000 años aun presentan defensas en perfectas condiciones.  Se estima que existirían enterrados bajo las capas superficiales de hielos unos 150 millones de mamuts. Se ha observado que sus defensas afloran en la primavera, después de las lluvias fuertes y que de permanecer a la intemperie pueden desintegrarse en tres años. Por el momento el comercio de marfil de mamut no se encuentra regulado por CITES pero de iniciarse una explotación masiva también haría peligrar las investigaciones científicas tanto sobre el animal en si como el hábitat en el que se desarrollo. Al respecto se puede ver  artículo publicado en New York Times: http://www.iht.com/articles/2008/03/25/europe/mammoth.php

Para los paises que, como Camerun, y otros naciones africanas y asiaticas, con una poblacion aun importante de elefantes tomar las medidas de protección adecuadas en sus reservas naturales , a través de la capacitación y dotación de recursos a los guardias forestales y fuerzas armadas , para impedir el accionar de bandas criminales y emplear recursos para evitar los conflictos entre humanos y animales sensibilizando a la población sobre el valor de su fauna silvestre.

A la luz de la situación actual debería reexaminarse críticamente el argumento que la venta de marfil contribuye a la conservación de los elefantes.

                     «L’homme n’a pas deux cœurs: un pour l’animal et un pour l’homme. Il en a un ou n’en a pas.» (Alphonse de Lamartine 1790, Macon – 1869, Paris)

13 comentarios el “Bloody ivory

  1. coipo
    marzo 20, 2012

    haaaaa que desgraciados HDPS!!!!!!!!!

  2. Dario
    marzo 23, 2012

    Excelente artículo por su riqueza y profundidad. Gracias por dedicarle tiempo y energías a un tema tan importante que hace, en definitiva, a nuestra propia supervivencia. Ojalá las acciones de sensibilización e información comenzaran con los pequeños en jardines y escuelas.

  3. Ayerim Tello
    abril 14, 2012

    ¿y son realmente necesarios, vitales, sus artesanías de Marfil como para que el precio realmente lo paguen (con sus vidas), estas maravillas de animales?

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