El Blog de Susana Pataro

Informacion y Reflexiones

Denis Mukwege un hombre que molesta

mukwege

En algunas partes del mundo el recurso a la violencia sexual se ha convertido en una verdadera estrategia para destruir comunidades. Es un arma que funciona despacio pero que tiene consecuencias devastadoras. Somos conscientes del peligro que pueden representar las armas de fuego o las armas químicas, pero deberíamos preocuparnos igualmente de las consecuencias de la violencia sexual.” (Denis Mukwege)

Testimoniar antes que gritar. Desde finales de los años  noventa Denis Mukwege, ginecólogo y pastor evangelista de 57 años, se desempeña como jefe del Hospital  Panzi – en la provincia de Kivu del sur, Republica Democrática del Congo – donde atiende gratuitamente  miles de mujeres víctimas de violencia sexual. Según dicen los registros sus pacientes superan el numero de 30.000 y van desde bebes de 3 años a mujeres de 60. “Vaginas destruidas y almas muertas”, asi resume el Dr. Mukwege la ardua labor de recuperación física y psicológica de sus pacientes.

El testimonio del Dr. Mukwege molesta a muchos y no es de extrañar que en el transcurso de su vida haya sufrido seis intentos de asesinato el último de los cuales el pasado mes de octubre en su domicilio de la ciudad de Bukavu, capital de Kivu del Sur. Luego de un operativo espectacular en que varios individuos munidos de armas pesadas  irrumpieron violentamente  en su casa y redujeron sus dos hijas y su servidumbre lo atacaron a tiros sin lograr herirlo para luego huir. Nadie los detuvo ni logro identificarlos.

La trayectoria de este hombre excepcional ha servido de inspiración a Colette Braeckmann,  periodista belga especializada en África Central que escribe en el  periódico “Le Soir” y en “Le Monde Diplomatique” y es autora de varios libros y artículos sobre la Republica Democrática del Congo. El título del libro,  traducido del francés: El hombre que arregla las mujeres. Violencias sexuales en el Congo. El Combate del Dr. Mukwege ». Y la palabra « arreglar », aunque parezca fuerte y fuera de lugar, se aplica en estos casos – segun la autora – porque las mujeres que llegan traumatizadas y al borde de la muerte a su consultorio han sido víctimas de violaciones colectivas y sus órganos genitales han sufrido mutilaciones y agresiones inimaginables: los clítoris seccionados, los pechos, los labios y la nariz también . Llevadas a cabo delante de maridos, hijos y  vecinos para que resulte más humillante el efecto de las violaciones sobre las familias y las colectividades es devastador.

En la mayoría de los casos logran que la gente aterrorizada abandone sus aldeas y  tierras aptas para la agricultura pero, sobre todo, ricas en minerales como el coltan. El mal del Congo.

Mukwege espantado por el fenómeno que comenzó a registrar en 1999 acudió a Human Rightas Watch que en 2002 publico un primer informe: “La guerra dentro de la guerra”.

Mukwege observa que la práctica de la violación como arma de guerra se ha difundido entre todos los grupos armados que pululan al Este del Congo: rebeldes hutus, combatientes mai-mai, soldados ruandeses pero también las propias fuerzas gubernamentales congolesas y el movimiento M23. “Rivalizan en crueldad, sofistican la tortura,  perfeccionan los suplicios: yo puedo distinguir sus firmas en las heridas de las mujeres ». “He visto vaginas en las que se habían introducido pedazos de árbol, de vidrio, de acero. Vaginas que habían sufrido laceraciones a fuerza de navajazos, cuchilladas o bayonetazos. Vaginas en las que se había hecho correr caucho hirviendo o soda caustica. Vaginas llenas de combustible a las que se les había prendido fuego…”

Y esto es así porque la violación es utilizada como arma de guerra para desmoralizar, humillar y finalmente lograr someter las poblaciones rurales. Mukwege ve en esto una verdadera estrategia del terror y no lo considera producto de la casualidad. Originario de la región de Kivu del Sur no recuerda haber presenciado casos como los que comenzó a ver a partir de 1999, luego del genocidio ruandés. “Muchos hombres tienen la impresión que la violación es una relación sexual no deseada. No es eso! Es una destrucción” Y ya hace 16 años que esta situación dura en el Congo” Diez y seis años de destrucción de la mujer, diez y seis años de desestructuración de toda una sociedad. Y continua en aumento”

Tal como lo hizo en otros reportajes, y como lo había hecho pocas semanas antes del atentado contra su vida ante un Comité de Expertos de las Naciones Unidas – ver texto integral en español mas abajo* – Mukwege se rebela contra la indiferencia de la comunidad internacional y responsabiliza por este crimen contra la humanidad al propio gobierno congoleño , a los países vecinos ( en particular Ruanda) , al ejercito congolés, a ciertas ONG y a la fuerza de paz de las Naciones Unidas, MONUSCO que, dotada de un mandato de “mantenimiento de la paz” se limita a observar e informar sin intervenir para detener las atrocidades que ocurren prácticamente ante sus ojos.

Su testimonio irrita porque toca intereses económicos y políticos. Nicholas Kristof periodista del New York Times que ha consagrado varios artículos de su blog al conflicto en el Este del Congo y a la labor del Dr. Mukwege no dudo en vincular el último atentado contra su vida con la vibrante intervención del médico en el panel de Naciones Unidas donde denuncio la impunidad de los que cometen violaciones sexuales en su país.

Cuando se supo que después del atentado el médico había sido evacuado de urgencia junto con su familia a Burundi y posteriormente a Europa la comunidad de mujeres de Bukavu fue presa de una ola de indignación. El 31 de octubre organizaron una “operación ciudad muerta” para protestar contra la inseguridad creciente. Luego la asociación  Congolesas para la Paz lanzo un llamamiento por el retorno de Mukwege y el 12 de noviembre centenares de mujeres llegadas desde todo la Provincia de Kivu del Sur, a pie o en piroga, algunas cargando sus bebes , ocuparon las oficinas de su fundación para suplicarle que volviera. “Vamos a entregar al hospital lo que hemos cultivado en nuestros campos, bananas, ananás, coliflores, para comprar su pasaje de avión. Y nosotras, las mujeres, nos vamos a turnar, día y noche, frente a su residencia para garantizar su seguridad.”

Así a principios del 2013 el Dr. Mukewege volvió al Hospital Panzi.

Milton Paulo de Oliveira, médico cirujano brasileño que viajo en misión humanitaria a Bukavu donde conoció a Mukwege, lo define “Un Quijote en el corazón de África!” y lo describe como “…un medico visionario, humanista y valiente que trabaja en la primera línea de una guerra brutal que ha dejado seis millones muertos y cientos de miles de mujeres violadas y torturadas…”

http://amanipucrs.blogspot.com.br/p/quixote-in-heart-of-africa.html

El libro de Colette BRAEKMAN constituye un aporte valioso para conocer y difundir la obra y mensaje de Denis Mukwege, distinguido con varios premios internacionales y candidato al Premio Nobel de la Paz. El 8 de noviembre de 2012 el libro ue presentado en el sitio  del l’Observatoire international des violences sexuelles dans les conflits armés.

Denis MUKWEGE se recibió de medico en 1983 en la Facultad de Medicina de Bujumbura (capital de Burundi) y comienza a ejercer su profesión en el hospital de Lemera (Kivu del Sur). Luego de presentar una tesis sobre pediatría hizo una especialización en ginecología en Angers, Francia. De regreso a Bukavu creó una pequeña maternidad que brindaba atención obstétrica para las mujeres que venían de Kivu del Sur. En 1997, en ocasión de la segunda guerra, los Ruandeses la saquearon y destruyeron. La reabrió en 1999. Fue entonces que observo que las mujeres que acudían no eran pacientes para intervenciones cesáreas sino que muchas de ellas, después de haber sido violadas, habían recibido golpes de fusil en sus partes genitales. Comprobó que no se trataba de casos aislados y desde el primero año asistió a 45 casos similares. Ello motivo que se especializara en Etiopia en la reparación de fistulas.

Discurso íntegro del Dr. Denis Mukwege en la sede de Naciones Unidas – Fundación Sur.

« L’homme qui répare les femmes. Violences au Congo, le combat du docteur Mukwege » , Colette BRAECKMAN, GRIP/André Versaille éditeur, 2012, 156 pag

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Denis Mukwege en Facebook

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