El Blog de Susana Pataro

Informacion y Reflexiones

El patrimonio cultural de Mali en la agenda internacional

Con poco menos de 15 millones de habitantes dispersos en un territorio de 1.240.000 km2, mayormente desértico, sin salida al mar y dotado de riquezas minerales – especialmente oro y bauxita – aun inexploradas, Mali es el país más extenso de África occidental y uno de los más pobres.Mali

Antigua colonia francesa independizada en 1960 sus fronteras políticas, heredadas de la colonización , fragmentaron artificialmente el territorio tuareg, comunidad cultural de pastores nómades bereberes de compleja organización familiar, social y política que ocupa una vasta franja extendida por varios países: Libia, Níger, Argelia, Mali y Burkina Faso. La historia post-colonial de los tuareg en Mali se ha caracterizado por una serie de rebeliones provocadas por su marginación y por la incapacidad de los sucesivos gobiernos centrales en implementar fórmulas de paz. La última y más cruenta tuvo lugar a comienzos del 2012 cuando el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad y Ansar Dine ocuparon el norte del país exigiendo la independencia. Ansar Dine, cuyo objetivo es imponer la ley islámica en todos los Estados del Sahel, pronto dominó el MNLA, movimiento de rebeldes tuareg en su mayoría seculares.

En esa acción cayó la ciudad mítica de Tombuctú. Fundada por los tuareg hace casi mil años al norte del rio Níger en la encrucijada de varias rutas comerciales, se convirtió tempranamente al Islam alcanzando su máximo esplendor entre los siglos XV y XVI durante el Imperio Shongai. Punto de encuentro de las rutas comerciales que transportaban oro, sal y marfil fue el mayor centro cultural, religioso y espiritual del continente. Con más de 180 establecimientos educativos, entre los cuales la célebre Universidad de Sankore, llegó a albergar 25.000 estudiantes. En sus calles se cruzaban científicos, ingenieros, sabios, morabitos y arquitectos procedentes de Egipto, Andalucía, Marruecos y el Imperio de Ghana.

Su arquitectura de adobe donde se destacan las mezquitas y mausoleos en memoria de hombres santos y piadosos le valió el apodo de “ciudad de los 333 santos”. Su valor universal excepcional – que motivó en 1988 su inclusión en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de UNESCO junto con la ciudad de Djenné – se justifica también por la existencia de un patrimonio documental de más de 300.000 manuscritos que constituyen un corpus de conocimiento único que desmiente el carácter puramente oral de la civilización africana.

Manuscritos sobre astronomia

Escritos principalmente en árabe, el latín de la época, sobre pergaminos, omóplatos de camellos o pieles de ovejas, estos textos que se remontan al siglo XIII contienen información sobre astronomía, matemáticas, filosofía, detalles de la venta de sal y especias, decisiones judiciales, farmacopea, gramática, ocultismo y hasta el buen sexo. Transportados a través del desierto por los nómades fueron transmitidos entre generaciones como una herencia preciosa, hoy dispersa en bibliotecas privadas y en áticos y cocinas de familias que los preservaron en condiciones mediocres.
En el siglo XVII, tras la invasión marroquí, Tombuctú cayó en un profundo letargo del que emerge esporádicamente a través de los relatos fascinados de algunos viajeros y exploradores.

Pero en tiempos de conflicto el patrimonio pasa a la primera línea. Encarna valores e identidades y su destrucción deliberada constituye un ataque al corazón de los pueblos a los que priva de verdaderos bancos de la memoria colectiva.

Entre marzo de 2012 y enero de 2013 Ansar Dine destruyó 14 de los 16 mausoleos de Tombuctú incluyendo la célebre mezquita de Djhingareyber y otros monumentos y quemó alrededor de 4.200 manuscritos permaneciendo el resto amenazado por el saqueo y tráfico ilícito.

El Consejo de Seguridad de la ONU condenó enérgicamente la destrucción de este patrimonio excepcional a través de cuatro resoluciones – 2056, 2071, 2085 y 2100 – al tiempo que la Corte Penal Internacional con el auxilio de UNESCO analiza la aplicación del Artículo 8 (2) (e) (iv) de sus Estatutos que califica como “crimen de guerra” los “ataques intencionales contra edificios dedicados a la religión, educación, arte, ciencia o beneficencia, monumentos históricos…”

La UNESCO ha condenado enérgicamente los ataques, ha convocado a los mejores expertos en la materia para diseñar un plan de salvaguardia del patrimonio de Mali y ha inscripto los sitios afectados en la Lista del Patrimonio Mundial en peligro. Pero cierto es que su acción permanece limitada y es allí donde el liderazgo de los Estados parte debe manifestarse.

Destruccion manuscritos Timbuctu

Cuando el patrimonio cultural de cualquier lugar del mundo resulta afectado por la acción de la naturaleza o del hombre o es atacado y destruido durante conflictos de diverso tipo ello constituye una pérdida irreparable para toda la humanidad en su conjunto. Esto ya lo comprendió la comunidad internacional en la década del sesenta – y en plena guerra fría – cuando acudió solidariamente al llamamiento lanzado para salvaguardar los templos de Nubia en Egipto que resultarían inundados con la construcción de la represa de Asuán.

En el caso de Mali cuatro tratados internacionales , jurídicamente vinculantes, para la protección del patrimonio cultural entran en juego : el Segundo Protocolo de la Convención de La Haya de 1954, referido a la protección de bienes culturales en caso de conflicto armado; la Convención del Patrimonio Mundial de 1972 orientada a la protección del patrimonio cultural y natural de valor universal excepcional ; la Convención relativa al tráfico ilícito de bienes culturales, de 1970 y la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial de 2003. Todos ellos han sido ratificados por la Republica Argentina

Es responsabilidad de los Estados parte, en activa asociación con organizaciones profesionales de la sociedad civil, trabajar para fortalecer las capacidades técnicas y concientizar la población sobre el valor del patrimonio nacional y universal, mejorar la situación de los museos, los controles aduaneros y policiales y el accionar ético del comercio del arte.

Los ataques a la cultura nunca son un daño colateral. Por el contrario , ellos van dirigidos a socavar identidades, valores y bloquear cualquier tipo de entendimiento y conciliación en el largo plazo. Así, si bien la cultura no es suficiente por si sola para construir la paz sin ella la paz no es perdurable.

3 comentarios el “El patrimonio cultural de Mali en la agenda internacional

  1. lucypatrono@gmail.com
    septiembre 14, 2013

    El hombre es un lobo para el hombre…no es novedad. Todo lo que ocurre en Mali no es más que agregar leña a la acción del fuego destructor que ataca África desde tiempos inmemoriales, continente permanentemente en peligro: peligro de extinción de especies animales, peligro de destrucción de monumentos irrecuperables, peligro de pérdida de culturas valiosas para la humanidad en su conjunto…en fin, roguemos a Dios para que esto no se siga repitiendo ¿qué otra cosa podemos hacer?

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